El motor que abrió nuestros caminos: La fuerza de las mujeres que este año lideran el museo sobre ruedas de Medellín

Hay momentos en que un motor no solo ruge por la potencia de su mecánica, sino por el peso de la historia que lleva a cuestas. Al conocer los detalles de lo que viviremos el próximo viernes 7 de agosto en la edición XXIX del Desfile de Autos Clásicos y Antiguos, sentí un nudo en la garganta y una emoción difícil de disimular. Este año, la tradicional fiesta sobre ruedas de la Feria de las Flores no se trata solo de la latón pulido, las líneas elegantes de antaño o el olor a gasolina nostálgica; se trata de nosotras, de nuestras madres, de nuestras abuelas y de cada mujer que se atrevió a tomar el control cuando el mundo entero le decía que ese no era su lugar.

Bajo la consigna «Mujeres al Volante», seremos testigos de algo conmovedor: una caravana encabezada por 130 joyas automotrices conducidas exclusivamente por mujeres. Ver a estas pioneras marcar el rumbo de cerca de 390 vehículos históricos es un tributo directo a la valentía, la determinación y la terquedad hermosa de quienes rompieron moldes, desafiaron prejuicios y demostraron que estar al volante siempre ha significado liderar, transformar y abrirles paso a las generaciones que veníamos detrás.

El recorrido de este año, que bordeará unos 18 kilómetros partiendo a las 10:00 a. m. desde la Universidad Pontificia Bolivariana para abrazar al Parque de Belén, bajar por la 30 y conectar con la Regional hasta EAFIT, se convertirá en un pasillo de aplausos y lágrimas de orgullo. Para rematar ese viaje en el tiempo, en el polideportivo de la UPB podremos recorrer del 5 al 7 de agosto la muestra Entre Motores y Flores, donde descansan antiguas carrozas del siglo XIX —como la que transportó a Santa Laura Montoya— junto a una muestra textil nostálgica que rinde homenaje a las costureras que vistieron a nuestra región.

Este 7 de agosto los invito a volcarse a las calles con la familia, a buscar sombra bajo un árbol y a ver pasar estas máquinas del tiempo. Pero, sobre todo, los invito a aplaudir con el alma a cada mujer que pase al volante, porque en cada giro de rueda de este desfile no solo viaja la memoria de una ciudad, sino el pulso imparable de las mujeres que nos enseñaron a avanzar sin pedir permiso.