Bicitravesía Cañasgordas: diez años pedaleando contra el pronóstico y coronando la cumbre del MTB antioqueño

Lo que hace una década nació como un desafío titánico en un territorio marcado por la lejanía geográfica, la compleja accesibilidad y el peso histórico de la violencia, hoy se erige indiscutiblemente como la fiesta reina del ciclomontañismo en Antioquia. La Bicitravesía Cañasgordas cumple sus primeros diez años de vida los próximos 10 y 11 de octubre de 2026, demostrando cómo una apuesta visionaria de turismo deportivo logró abrir camino donde antes apenas había silencio. Mucho antes de que los reflectores nacionales y los megaproyectos de infraestructura voltearan su mirada hacia este corredor, la organización de la carrera creyó en el potencial de su paisaje, construyó un verdadero mercadeo de territorio y consolidó una cita sagrada que hoy convoca a las grandes direcciones de carrera, clubes élite y apasionados recreativos de todo el país, sosteniendo de forma ininterrumpida un promedio superior a los 600 pedalistas por edición.

Para celebrar esta primera década en la cúspide, el certamen da un salto de calidad deportiva inédito al estructurar por primera vez su cronograma en dos etapas de alta exigencia técnica y paisajística, acompañadas por una atractiva bolsa de premiación en efectivo cercana a los 32 millones de pesos. El telón se abrirá el sábado 10 de octubre con una vibrante cronoescalada de 14 kilómetros y 1.050 metros de desnivel acumulado, una prueba explosiva que rendirá un homenaje directo al desarrollo regional al partir desde el imponente Portal Cañasgordas del Túnel del Toyo, obra insignia que conectará al Occidente y Urabá con el resto del departamento. Al día siguiente, el domingo 11 de octubre, el pelotón enfrentará el plato fuerte con una maratón de 71 kilómetros y 1.700 metros de ascenso acumulado, trazada sobre una geografía desafiante que unirá a Cañasgordas, el mítico y técnico descenso del Alto de Insor, y las hermosas rutas de Abriaquí y Frontino.

El mérito de esta travesía va mucho más allá del pulso contra el cronómetro y la gloria en el podio. A lo largo de diez años, el evento se ha consolidado como un motor dinamizador de la economía local a través de la integración comunitaria. Muestra de ello es la realización simultánea del Festival Pedal, Pola y Café, un espacio concebido para que caficultores de especialidad, maestros cerveceros artesanales y emprendedores gastronómicos de la subregión compartan lo mejor de su oferta con los más de 700 deportistas y acompañantes que coparán la capacidad hotelera y comercial del municipio. La bicicleta, entendida así, se ratifica como la herramienta transformadora definitiva: una excusa de hermandad para recorrer caminos veredales, saborear el campo antioqueño y cerrar la última jornada con una fiesta musical de clausura que celebra la resiliencia de una comunidad entera pedaleando unida hacia el futuro.