Del trino de los colibríes a los sabores de mi tierra: La experiencia sensorial que me enamoró en El Tesoro

Hay una frase que escuché durante mi recorrido por El Tesoro Parque Comercial y que me quedó retumbando en la cabeza: «Sin aves no hay flores». Con esa premisa tan contundente, el parque comercial decidió abrir su programación de la Feria de las Flores hasta el 17 de agosto con «Colombia, país de las aves», un despliegue de ingreso libre curado junto a la Sociedad Antioqueña de Ornitología (SAO) que combina de forma impecable el arte, la ciencia y nuestras raíces culturales.

Mi trayecto comenzó en Plaza Fuente, donde me encontré con un impresionante jardín vivo habitado por colibríes impresos en 3D y detallados a mano que parecen suspendidos en pleno vuelo entre begonias y bromelias. En ese mismo espacio recorrí una muestra artesanal de 20 expositores con piezas que van desde la filigrana hasta la cerámica del Carmen de Viboral y mochilas Wayuu. Sin embargo, la mayor sorpresa me la llevé en la Plaza Cines dentro del Bosque Sonoro: al cruzar un túnel inmersivo pude escuchar el canto real del currucutú, el gallito de roca y el loro orejiamarillo, rodeada por la exposición fotográfica “Los colores alados de Colombia” y coloridas esculturas de tángaras.

El remate del recorrido no pudo ser mejor. Llegar a Plaza Palmas es encontrarse con un imponente mural interactivo de aves de gran envergadura —como el cóndor andino o los flamencos— rodeado por 12 estaciones de gastronomía colombiana tradicional. Les confieso que entre el olor de la masa de chócolo, las arepas de huevo, el café y la música en vivo en vinilo programada junto al Teatro El Tesoro, el lugar invita a quedarse toda la tarde. La experiencia se completa del 6 al 17 de agosto con la feria artesanal Raíces, que este año tiene a México como país invitado, y actividades de realidad virtual con Tuk Airlines para volar sobre la ciudad. Un plan didáctico, cultural y sumamente entretenido para vivir la feria desde otro punto de vista.