Seis metros de pura tradición: La gigante marioneta silletera que me erizó la piel en la Feria de las Flores

Llegar a la Plaza Bosque, en el cuarto piso del Centro Comercial Los Molinos por estos días de fiesta, es sumergirse de golpe en la esencia misma de nuestra cultura antioqueña. Tuve la fortuna de estar allí y les confieso que la primera impresión me dejó sin aliento: alzar la mirada y encontrarme con un silletero marioneta monumental de seis metros de altura, cobrando vida a través de un ingenioso sistema de cuerdas, es una imagen que se queda grabada en la retina.

Acompañado por una guitarra gigante y una imponente silleta comercial de cuatro metros —elaborada minuciosamente por más de diez integrantes de la icónica familia Atehortúa del corregimiento de Santa Elena—, este montaje desborda color, nostalgia y un profundo orgullo paisa. Mientras caminaba respirando el aroma de las más de veinte variedades de flores frescas utilizadas en la estructura, pude sentir el respeto y la devoción con la que los artesanos de San Antonio de Prado y del sur de Medellín moldearon esta obra para honrar a nuestros campesinos, declarados Patrimonio Cultural de la Nación.

Pero la experiencia va mucho más allá de lo visual. Mientras recorría el lugar, me dejé llevar por el ambiente festivo de la feria gastronómica con sabores típicos de la tierra, los puestos de emprendedores locales y una agenda cultural vibrante armada junto a colectivos como La Tartana y La Montaña Que Piensa. Presenciar la picardía de las trovas, el ritmo de la música parrandera y la sonrisa de las familias disfrutando de eventos como las eliminatorias del Festival Nacional de la Trova o el tierno desfile de silleteritos, me confirmó que los espacios de encuentro en la ciudad también pueden ser templos vivos para proteger nuestra identidad. Hasta el 17 de agosto, con acceso totalmente libre de 12:00 m. a 8:00 p. m., este es un recorrido imperdible para sentir cómo late el corazón florido de nuestra región.