La higiene empresarial se convierte en estrategia clave para reducir costos y mejorar sostenibilidad en Colombia

Durante años, la higiene en las empresas fue vista como un tema secundario ligado únicamente al aseo y mantenimiento. Hoy, esa percepción está cambiando rápidamente. En Colombia, cada vez más compañías están entendiendo que la gestión inteligente de baños y espacios corporativos también impacta productividad, experiencia del cliente, sostenibilidad y ahorro operativo. Sectores como hoteles, hospitales, restaurantes, aeropuertos, retail e industria comenzaron a transformar sus sistemas tradicionales por soluciones tecnológicas capaces de optimizar recursos, reducir desperdicios y mejorar la percepción de los usuarios en espacios de alto tráfico.

La conversación tomó fuerza durante Universo Tork 2026, encuentro liderado por Tork, donde se expuso cómo las nuevas tecnologías de dispensado controlado pueden disminuir hasta en un 40 % el consumo de papel y reducir cerca del 50 % los tiempos destinados a mantenimiento y reposición de insumos. Más allá de la limpieza, las empresas ahora analizan variables como huella ambiental, economía circular, accesibilidad e inclusión dentro de sus operaciones diarias. La tendencia responde también a un consumidor mucho más exigente: siete de cada diez personas aseguran sentirse incómodas o inseguras en lugares que no cumplen estándares adecuados de higiene, afectando incluso su decisión de regresar a un establecimiento.

La transformación ya empieza a mostrar resultados concretos en América Latina. A través del programa Reto Tork, varias compañías documentaron reducciones importantes en consumo de insumos y optimización de procesos. En Colombia, el chef y empresario Jorge Rausch logró disminuir hasta un 35 % el uso de papel higiénico y un 90 % el consumo de jabón frente a sistemas tradicionales, cifras que representan impactos directos sobre costos y generación de residuos. En un entorno donde las empresas están bajo presión para cumplir metas ESG y demostrar acciones sostenibles reales, la higiene profesional deja de ser un gasto invisible para convertirse en un indicador estratégico de eficiencia, experiencia y compromiso ambiental.