Vientos de cambio en el Atrato: Murindó apuesta por un nuevo destino.

Hay territorios que no necesitan lástima; necesitan conexión. Durante décadas, Murindó ha sido una coordenada olvidada en la geografía del Atrato Medio antioqueño, un lugar donde el tiempo se mide en el ritmo lento de las crecientes del río y el aislamiento se acepta como un destino inevitable. Pero hoy, ese relato de olvido está siendo desafiado por una apuesta que combina ingeniería, bioeconomía y una visión de mercado que entiende que el futuro de Colombia no está en el asfalto, sino en el agua y el bosque. La conectividad en este rincón del país ha sido, históricamente, una barrera de seis horas de navegación; sin embargo, la llegada de los hidroaviones de ALMA Air se presenta como una ruptura estructural que promete reducir ese trayecto desde Medellín a tan solo sesenta minutos, desmantelando así la dictadura de la distancia.

Cortesía: El Tiempo

Esta metamorfosis no se limita al transporte. Como bien señala Rupert Stebbings, CEO de ALMA Air, la visión trasciende el turismo convencional para enfocarse en una conectividad con propósito social que facilite la asistencia médica y el transporte de carga esencial, vinculando al viajero con proyectos de gobernanza local. Es aquí donde Murindó se perfila como un laboratorio vivo de bioeconomía tropical, un nodo demostrativo donde la protección del ecosistema se traduce en activos climáticos reales. El modelo, respaldado por la Fundación ONE Inversión Social y articulado con la Alcaldía de Murindó y la Gobernación de Antioquia, propone una arquitectura financiera basada en la monetización de servicios ecosistémicos, créditos de carbono y la creación de una marca territorial de «productos de la selva» con trazabilidad certificada.

Cortesía: Turismo a tiempo

La iniciativa no es un esfuerzo aislado, sino que se alinea con las directrices globales de organismos como las Naciones Unidas y el programa Colombiamorfosis de USAID, que identifican al turismo regenerativo como la vía más expedita para erradicar la pobreza extrema. En este esquema, la gobernanza comunitaria liderada por el Consejo Comunitario PDI asegura que el desarrollo no sea una imposición externa, sino un crecimiento desde la raíz que garantiza un reparto justo de beneficios. Si este modelo de desarrollo sostenible logra consolidarse en las riberas del Atrato, Murindó no solo habrá cambiado su historia; habrá demostrado que cuando la infraestructura, la comunidad y la visión empresarial se encuentran, el progreso deja de ser un discurso para convertirse en una realidad que, finalmente, empieza a despegar.

Cortesía: Gobernación de Antioquia