La alegría como motor de vida: el innovador simposio que transforma el bienestar en pacientes con Parkinson

La conversación sobre el Parkinson está evolucionando, y hoy la esperanza tiene un nuevo protagonista: la alegría. En Medellín, Fundalianza y el Grupo de Neurociencias de Antioquia (GNA) lideran una iniciativa que redefine el bienestar de quienes viven con esta enfermedad. Se trata del simposio “La alegría, como motor de vida”, que se realizará el próximo 10 de abril de 2026, en el marco del Día Mundial del Parkinson. Este espacio no sólo reúne conocimiento científico de alto nivel, sino que también pone en el centro algo esencial: la calidad de vida se construye en comunidad, con herramientas prácticas y una mirada más humana del proceso.

Durante la jornada, pacientes, cuidadores y profesionales de la salud tendrán acceso a un panel de expertos que abordará el Parkinson desde diferentes dimensiones. El Dr. David Aguillón explicará las generalidades de la enfermedad, mientras que la Dra. Clara Mónica Uribe Pérez destacará el papel clave de la fonoaudiología en la rehabilitación. A esto se suma la participación de Claudia Martínez, quien compartirá estrategias para fortalecer el bienestar y el acompañamiento mutuo, y la visión inspiradora de Juan Luis Mejía, quien conectará la alegría con la salud emocional. Todo esto bajo la conducción de la comunicadora Linda Bustamante, en una experiencia que promete ser tan enriquecedora como transformadora.

Pero este simposio va más allá de lo académico: es una experiencia integral que conecta ciencia, arte y emoción. Los asistentes podrán disfrutar de la exposición “La Vida en Arte”, de Ángela Mejía, paciente y fundadora, quien será reconocida por su resiliencia. Además, la música en vivo de Delcy Janeth Estrada junto al pianista Diego Alonso Salazar cerrará el encuentro con una carga emocional única. Lo mejor: la participación es gratuita, eliminando barreras de acceso al conocimiento. Solo se requiere inscripción previa para vivir esta experiencia que demuestra que, incluso frente al Parkinson, la alegría puede ser un verdadero motor de vida.